jueves, 11 de junio de 2009



Querido señor X,

Mamá por fin ha vuelto a casa y papá ha dejado de beber. Ella dice que en realidad nunca se marchó; que siempre estuvo aquí pero yo sé que no es verdad porqué, cuando me sentía sola y empezaba a llorar de noche en mi cama, la llamaba entre sollozos y ni una vez me vino a consolar. No la culpo, ya lo sé… A lo largo de este año Dios nos ha devuelto lo que un día, por un buen motivo, nos quitó: Mikel se fue pero ahora esta John, y aunque él aún es pequeñito papá dice que cuando crezca podremos ir al río a pescar como hacíamos los tres antes de que el señor se llevará a mi hermano. Tengo algo de hambre, mamá dice que no hay que ser goloso; que es un pecado, pero es que la barriga me hace gru gru y a veces me duele. Mis compañeros se ríen de mí: dicen que soy una muerta de hambre. Eso no es verdad porqué los muertos no se quedan en la tierra: van al cielo; ahí donde están Mikel y también la abuelita.
He conseguido que la señora Vinsont arreglará mi muñeca: le ha cosido el cuello y ahora ya no se le cae la cabeza. Mamá dice que no tengo que molestar a la gente con mis tonterías: que bastante tienen ya como para hacer caso a una mocosa como yo. Sé que no es así, pero a veces siento que ya nadie me quiere… A lo mejor es que he hecho algo mal pero no se bien el que… Te prometo que me portaré mejor, ya lo verás. Te envío esta carta por el mar, dentro de una botella, porque así seguro que la recibes allá donde estés. Cuando la recibas, eso sí, envíamela de vuelta o mamá se enfadará cuando vea que ya no está!
Bueno, te dejó ya que ya es muy tarde y seguro que ahí en tu país ya os habéis ido a dormir.
Un besito señor X cuidate y no te olvides de la botella.

Atentadamente,
Yo