Y sigo resguardándome bajo un paraguas roto… Ya no siento el dolor, mi piel se ha vuelto inmune, no siento el frío ni el calor, solo esa punzada constante en el corazón; la única prueba de que aún sigo viva.
Me siento como atrapada en un sueño; ¡todo a mi alrededor parece tan irreal!
Y fantaseo; con una sonrisa en los labios veo mi cuerpo caer desde un acantilado, lo veo estampado contra las rocas, y veo como el mar con sus mil brazos lo arrastra, lo engulle por siempre jamás…
Y entonces siento algo húmedo en la cara: es una lágrima que se desliza por mi mejilla. Sigo aquí y desearía estar allí abajo, por fin, en el final del túnel…
No sabría decir si es de día o de noche, a mis ojos ya no hay luz, solo esta lluvia persistente, esta noche infinita que no parece acabar nunca.
Talvez me rodeen miles de personas, o talvez este sumida en la más profunda de las soledades; no lo sé. Y me da igual. Metida en mi burbuja, la obscuridad me sustrae a la vista egoísta de los demás, o tal vez la egoísta sea yo…
jueves, 11 de junio de 2009
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