Es extraño, a la vez que curioso, releer aquellas páginas que un día, nosotros mismos nos decidimos a escribir. Es raro reencontrar aquella esencia que perdimos entre esas líneas. Es sorprendente volver a leer esas frases, nuestras frases, después de tanto tiempo y darnos cuenta de que ya ha pasado toda una vida. Pero también es realmente maravilloso volver a sentir esa emoción, mezcla de desconcierto e ilusión, volver a recordar esos momentos, imágenes ya pasadas que el tiempo ha ido envejeciendo en nuestras mentes, es algo especial y realmente fantástico hacer revivir toda una serie de vidas, de conversaciones, de risas i de llantos, todo un mundo que un día, hace ya tanto tiempo, fue nuestro i el cual decidimos, para no olvidar jamás, plasmar en las hojas de un libro.
Pero también es inevitable que nos invada esa sensación de melancolía al despertar las mil y una historias que guardaba dormidas nuestro corazón.
No obstante, y a pesar de todo esto, nos damos cuenta, impotentes, de que no podemos volver atrás; no, ya no. Y con una pequeña sonrisa triste descubrimos asombrados y a la vez concientes, que esa vida ya no es la nuestra.
Que desde aquel entonces, todo ha cambiado: que aquel presente ahora es pasado. Y que aquellas ilusiones, aquellas oportunidades, aquellos sueños, simplemente, después de tanto tiempo, han muerto, o lo que es peor, han sido olvidados.
Y esta es precisamente la historia de una vida, no; de un millón de vidas que hace mucho tuvieron una historia que contar.
sábado, 13 de junio de 2009
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