Y se nos pasaron volando días de ensueño, tardes de risa,
horas y segundos de felicidad. En un torvellino de sensaciones,
de aromas y de tactos; entre caricias y miradas, entre sonrisas
picaras y pensamientos enfrentados. Se nos pasó una vida y todo
sin a penas darnos cuenta.
Y todos los recuerdos ya no son más que voces perdidas entre las
escenas de una película antigua, imagenes gastadas por el tiempo,
que se suceden y se sobreponen en un laberinto de recuerdos.
Palabras susurradas que hoy arden como el papel; palabras amarillentas
y gastadas. Y se nos pasó la vida... Gota tras gota, con el suave palpitar
de las nubes de algodon, nuestros días se perdieron en el aire; demasiado
ligeros; demasiado azules; demasiado hermosos. Como las hojas de otoño
que danzan con el viento, así mismo se agoto nuestro tiempo en lo que dura
un bals. Mi vestido azul ondeando al viento, y tus brazos sobre mi cintura bajo
un aterciopelado cielo moteado de perlas. Y aquella noche y todas las demas, se nos pasó la vida. ~
viernes, 19 de febrero de 2010
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